En el Chile de 30 años atrás, la diferencia en las calidades de vida entre hombres y mujeres eran similares a las de un país Latinoamericano promedio. Sin embargo, actualmente, esas diferencias son mucho menores e incluso han convergido hacia los niveles observados en países más ricos y desarrollados.
Ese progreso se debe a la economía libre que se fomentó en Chile desde fines del siglo XX, y que ha permitido que las mujeres chilenas hayan avanzado de forma relevante en desplegar su proyecto de vida en libertad, entrando al mercado laboral, mejorando su salud reproductiva y teniendo representación política, además de educación —con más mujeres que hombres con educación superior completa en los últimos años.
Así, según el Índice elaborado por el PNUD, Chile se ha convertido en el país de América Latina con menos diferencias entre hombres y mujeres en diferentes ámbitos de la vida.
